Señales que pueden indicar una situación de riesgo
En ocasiones, el niño o la niña cuenta directamente a un adulto de confianza lo que ha ocurrido. En otras, pueden aparecer cambios de comportamiento, miedo o rechazo hacia una persona concreta, conductas sexualizadas no acordes con su edad, problemas de sueño u otras señales preocupantes.
Estas señales no confirman por sí solas que exista abuso, pero sí pueden indicar la necesidad de escuchar, proteger y solicitar una valoración profesional.
La pregunta más importante es: “¿Qué hago ahora?”
1. Protege al menor
Si crees que un menor puede estar sufriendo abuso sexual, no intentes averiguar por tu cuenta todos los detalles. Lo primero es garantizar su seguridad.
Si existe riesgo inmediato, el menor está en peligro, la persona sospechosa tiene acceso a él o ella, o la agresión puede haberse producido recientemente:
Llama al 112.
Si necesita atención sanitaria urgente, debe recibirla sin demora.
2. Si el niño o la niña cuenta algo, escucha
Este momento puede ser decisivo. Si un menor expresa frases como:
- “No quiero ir con esa persona”.
- “Me hizo algo”.
- “Me tocó”.
- “Me dijo que no podía contárselo a nadie”.
Escucha con calma, sin juzgar y sin mostrar incredulidad. Puedes responder:
- “Te creo”.
- “Gracias por contármelo”.
- “Has hecho bien en decírmelo”.
- “No es culpa tuya”.
- “Voy a ayudarte”.
- “Voy a buscar ayuda para protegerte”.
Evita prometer secreto absoluto. En lugar de decir “No se lo contaré a nadie”, es preferible explicar: “Voy a contárselo a las personas que pueden ayudarte y protegerte”.
3. Qué conviene evitar
Es comprensible querer saber inmediatamente qué ha pasado. Sin embargo, investigar por cuenta propia puede aumentar el malestar del menor e interferir en la posterior valoración profesional.
Evita:
- Interrogar repetidamente al niño o la niña.
- Formular preguntas sugestivas, como “¿Fue tu profesor quien hizo eso?”.
- Presionarle para que dé detalles.
- Pedirle que repita varias veces su relato.
- Confrontar a la persona sospechosa.
- Organizar encuentros entre el menor y esa persona.
- Hablar del caso delante de otras personas.
- Difundir información por WhatsApp o redes sociales.
Tu función no es demostrar que ha existido abuso: tu función es proteger al menor y comunicar una sospecha para que sea valorada.
4. “¿Y si me estoy equivocando?”
Esta duda es muy frecuente. Sospechar no significa acusar. Comunicar una sospecha significa pedir que profesionales competentes valoren una situación que puede afectar a la seguridad de un menor.
No necesitas realizar un diagnóstico. La legislación establece el deber de comunicar los indicios de violencia contra niños, niñas y adolescentes; este deber es especialmente exigible para quienes trabajan en ámbitos educativos, sanitarios, sociales o de protección.
5. Observa y registra hechos objetivos
Si detectas una situación preocupante, puede ser útil anotar de manera objetiva lo sucedido:
- Fecha y hora.
- Lugar.
- Personas presentes.
- Qué ocurrió.
- Las palabras exactas del menor, cuando sea posible.
- Cambios relevantes de conducta observados.
- Actuaciones realizadas posteriormente.
Por ejemplo: “El 2 de noviembre, a las 10:30, el menor dijo: ‘No quiero volver allí porque me da miedo’. Después comenzó a llorar”.
Registra hechos, no interpretaciones. Protege siempre esa información y compártela únicamente con quienes deban intervenir.
6. Recursos para familias en Andalucía
En Andalucía existe un teléfono específico para comunicar posibles situaciones de maltrato infantil:
900 851 818
Teléfono de notificación de posibles situaciones de maltrato infantil. Gratuito, disponible las 24 horas y los 365 días del año.
También puedes recurrir a:
116 111
Línea de Ayuda a la Infancia, gratuita y disponible las 24 horas.
689 967 501
WhatsApp de atención a la infancia en Andalucía.
900 921 111
Información general sobre infancia y adolescencia.
Antes de publicar, conviene comprobar en los canales oficiales que los teléfonos y horarios continúan vigentes.
7. Si eres docente o trabajas con menores
Las personas que trabajan con niños, niñas y adolescentes tienen una responsabilidad especial de actuación ante posibles situaciones de violencia.
Ante una sospecha:
- Protege al menor.
- Escucha sin interrogar.
- Registra la información de forma objetiva.
- Comunica la situación siguiendo el protocolo de tu centro o servicio.
- Si existe riesgo para su salud o seguridad, contacta también con los servicios de emergencia, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad o el Ministerio Fiscal, según corresponda.
8. El papel de los centros educativos y SIMIA
Los centros educativos andaluces cuentan con protocolos de actuación ante sospechas de maltrato infantil. Cualquier miembro de la comunidad educativa que detecte una posible situación debe comunicarla a la dirección del centro por los canales establecidos.
El Sistema de Información sobre el Maltrato Infantil de Andalucía (SIMIA) permite detectar, notificar, valorar y registrar situaciones de riesgo o desamparo. Está dirigido a profesionales de los servicios públicos de atención, protección, educación, sanidad, justicia y seguridad.
Si eres familiar y no perteneces a estos ámbitos profesionales, puedes comunicar una posible situación de maltrato a través del 900 851 818.
9. ¿Hay que acudir a la Policía o a la Guardia Civil?
Depende de las circunstancias. Cuando existen indicios de delito, la comunicación puede realizarse ante la Policía, la Guardia Civil, el Ministerio Fiscal o la autoridad judicial.
Si hay peligro inmediato, llama al 112.
No tienes que resolver por tu cuenta cuál es la vía jurídica exacta. Si tienes dudas, pide orientación a los recursos especializados.
10. ¿Debo informar inmediatamente a toda la familia?
Es importante actuar con prudencia. Si la sospecha afecta a una persona del entorno familiar o crees que informar a determinados familiares puede aumentar el riesgo para el menor, no actúes por tu cuenta.
Sigue las indicaciones de los servicios competentes. El objetivo debe ser siempre proteger al menor y evitar una nueva situación de daño o presión.
11. Si la situación ha ocurrido recientemente
Cuando existe sospecha de una agresión sexual reciente, especialmente si puede haber lesiones o necesidad de atención sanitaria, busca ayuda médica urgente.
No retrases la atención sanitaria mientras decides cómo presentar una denuncia. La salud y la seguridad del menor son lo primero.
12. Después de comunicarlo: acompaña
La comunicación o denuncia no es el final del proceso. El niño o la niña puede necesitar adultos que:
- Le crean y le escuchen.
- No le hagan sentir culpable.
- Respeten su intimidad.
- Mantengan las rutinas cuando sea posible.
- Eviten hablar constantemente del asunto.
- Colaboren con los profesionales que intervengan.
Guía rápida: qué hacer ante una sospecha
- Protege. Aleja al menor de la situación de peligro, siempre que puedas hacerlo con seguridad.
- Escucha. Mantén la calma si te cuenta algo.
- No interrogues. No busques detalles ni intentes investigar.
- No confrontes. No te enfrentes a la persona sospechosa.
- Anota. Registra hechos, fechas y palabras relevantes.
- Comunica. No esperes a tener una certeza absoluta.
- Pide ayuda. Contacta con los recursos especializados.
- Acompaña. El menor necesita seguridad, protección y apoyo.
Ante una sospecha de violencia sexual contra un menor, actuar con calma, cuidado y responsabilidad puede marcar una diferencia importante.
Cuando existe la sospecha de que un niño, niña o adolescente puede estar sufriendo abuso sexual, es normal sentirse bloqueado, tener miedo a equivocarse o no saber cómo actuar. Sin embargo, no es necesario tener certeza absoluta para pedir ayuda: ante indicios razonables, la prioridad es proteger al menor y comunicar la situación para que sea valorada por los servicios competentes.
En La Ventana Azul, en el Aljarafe, acompañamos a familias, docentes y profesionales que necesitan orientación psicológica ante situaciones de preocupación relacionadas con la infancia y la adolescencia. Si buscas apoyo psicológico infantil en el Aljarafe, recuerda que, ante una urgencia o un posible riesgo para el menor, debes contactar primero con los recursos de emergencia y protección indicados en esta guía.
Esta información es orientativa y no sustituye la intervención de los servicios de emergencia, sanitarios, policiales, judiciales o de protección de menores. Si existe peligro inmediato, llama al 112.
